Selene para los griegos, hija de Hiperión y Tía, hermana de
Helios y Eos, nos ofreció un bonito espectáculo a finales de septiembre
al coincidir el eclipse con la superluna, fenómeno que tardará otros 18 años en
repetirse.
Se mostró esquiva ese día y aunque estuvo toda la noche jugando al escondite entre las nubes, se dejó
ver a ratos, lo suficiente para poder disfrutar del espectáculo, primero asomándose
poderosa y brillante y después con el
eclipse mostrando una buena gama de colores.
Madrugar mereció la pena.

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