Para los supersticiosos un gato negro trae mala suerte, para
los demás un gato negro es simplemente eso, un gato negro, una pequeña pantera.
Alguien se empeñó en traer a casa y aquí has estado hasta
ahora, viviendo libre, yendo y viniendo a tu antojo.
Como buen gato no te dejaste dominar, más bien conseguiste dominarnos a los demás,
un ¡miau! en la puerta para que abriéramos, un ¡miau! en la cocina para ponerte la
comida…
Pero la libertad tiene sus riesgos y has acabado agotando tus
siete vidas demasiado pronto.
Puedes estar seguro de que todos te echaremos de menos, y
muy especialmente quien te dejaba dormir en su cama. Echaremos de menos tus
maullidos, tus ronroneos, tus carreras para no salir de casa y hasta tu empeño
marcar tu territorio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario