Festividad muy granadina aparentemente religiosa por su
simbología, cuyo origen seguramente sea la exaltación de la cruz, tiene un carácter
festivo pagano con música y bailes tradicionales importados de Sevilla, y mucho
vino o cerveza acompañados de habas y saladillas. Una buena ocasión para vestirse con el típico traje de faralaes o al menos ponerse una flor en el pelo.
Es una fiesta donde se engalanan las calles, plazas y patios
con mantones de manila, enseres de cerámica y cobre, plantas, antigüedades,
etc. Y por supuesto no puede faltar una gran cruz decorada con flores, habitualmente
claveles, aunque ya cualquier adorno está permitido.
Os dejo una pequeña muestra de lo meramente decorativo de
este día, quizás otro año me anime a mostrar el lado festivo de esta festividad.

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